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martes, 6 de octubre de 2009

Útil para tu carrera pofesional

Me pidieron que les enviara el curriculum vitae. Sin pensar, le sugerí que tecleara mi nombre y apellidos en Google, “Manuel Velasco Carretero”, y en unas décimas de segundo tendría más de cien mil links con información relativa al perfil virtual, desde síntesis del historial profesional, hasta el videocurrículum doméstico, colgado en Youtube hace unos años y que, a propósito, es el más visitado en lo que a vídeocurriculums en ese canal se refiere, con algunas visitas, pasando por las fichas en algunas de las redes sociales virtuales en las que me encuentro integrado (Youtube, Facebook, Linkedin, Xing, etc.), por no hablar de intervenciones afortunadas y desafortunadas en distintos foros y que, a fin de cuentas, configuran mi imagen en la Red.

Después de la verborrea que solté, temí haber sido un tanto peyorativo y prepotente. No era mi intención. Sólo intentaba poner en valor el recurso Internet y confesar que el currículo en papel no lo tenía actualizado. Creo que quedó aclarado mi sincero propósito y, al final, no me arrepentí de haber tenido ese pronto. En el post
Identidad on line, te apuntaba lo que se escribía en Advertising Yourself: Building a Personal Brand through Social Networks (Knowledge @ Wharton), que la utilización de Internet, puede ser útil para el profesional que piensa en reconfigurar su carrera, de forma que su perfil adquiera una nueva dimensión comunicativa y de relaciones. 

Si lo necesitas, te animo a que profundices sin miedo en estos temas y te atrevas a diseñar tu perfil virtual, desde una óptica profesional, pero sincera, sin mentir, ya que son tiempos distintos a los de nuestros padres, nuestros educadores, nuestros tutores o mis hermanos mayores, y tienes que integrar la Red en tu vida empresarial o institucional (caricatura que mi familia me hizo hace unos meses, recogida en el post Absurdo).

martes, 9 de septiembre de 2008

¿Es usted funcionario?

Max Weber (en primer plano) en 1917 con Ernst Toller (frente). Fuente: Wikipedia
Estuve en Sevilla (España), realizando gestiones en las consejerías de Empleo y Bienestar Social de la Junta de Andalucía. Hacía calor, pero era soportable. Entro en la primera Administración y me pregunta el conserje: ¿De qué delegación viene usted? Vengo de Málaga, pero no de la delegación, respondí. Pensaba que era usted funcionario, disculpe, apuntó. Lo curioso es que en la segunda Administración, la situación fue casi idéntica: Buenos días, quisiera ver a fulanito de tal. ¿Es usted funcionario? -el conserje fue directo al grano- Mientras esperaba a que me atendiera el departamento técnico de turno, observo la vestimenta, camisa beige y pantalón azul marino. Me miro al espejo y la misma cara de todas las mañanas. ¿Por qué me han catalogado como funcionario? No es que tenga nada en contra de ese perfil, todo lo contrario, respeto y empatía es lo que procuro día a día y eso que a veces cuesta. Por otro lado, estoy rodeado de funcionarios/as, en mi familia y allegados, por lo que las críticas en mi ámbito íntimo suelen ser lo más recatadas y objetivas posibles. ¿Se me habrán pegado sus hábitos, costumbres?

Bromas aparte, tuve un atisbo de meterme en el cuerpo, cuando trabajaba y estudiaba, se me cruzaron los cables en la oficina y me presenté, junto con mis amigos/as, a unas oposiciones de tres pruebas; aprobé el primer examen con un 8,5 –cabreados los compis con mi suerte, porque decían que en tampoco tiempo era imposible prepararse el temario-, pero no me presenté al segundo, porque se me pasó el enfado con mi jefe, al aclararse el entuerto y pedirme disculpas. Por lo demás, he preferido practicar las instrucciones de Madre Teresa (ver post Aspiración íntima) en lo privado, reconociendo que en ciertas épocas, como las de las vacaciones o, sobretodo, cuando hay crisis, el funcionariado como que lo tiene menos complicado sortearla, al disponer de la seguridad de su retribución mensual, cosa que en el sector privado, puede ser distinto. 


Recuerdo lo recogido en el post Vocación emprendedora: En Andalucía hay más universitarios (51%) que quieren ser funcionarios y hay más padres que quieren que sus hijos sean funcionarios (49%).El filósofo, economista, jurista, historiador, politólogo y sociólogo alemán, Max Weber, defendía la burocracia como mal menor, para que la sociedad ganara en eficacia, eficiencia e institucionalidad. Sin embargo, la definía como un instrumento de dominio social que resulta de la creciente complejidad de la sociedad, pero que acaba por esclavizarnos porque nos imposibilita para actuar con criterio propio, con libertad. A esto es a lo que Weber denominaba la racionalización basada en la autoridad legal que domina al individuo. La burocracia sigue una racionalidad técnica de tipo instrumental (conecta medios con fines), pero no ofrece las propuestas de sentido y la elección de fines que sí caracteriza a los políticos carismáticos. ¿Nace o se hace el funcionario? En fin, que puede que tenga cara de funcionario. Pues a asumirlo ¿no?